Vivir en el asombro: Artista Eck Follen

Es un largo camino desde Jackson Mississippi hasta Mérida, México, la ciudad “del sur” que Eck Follen ahora llama hogar. Su carrera como artista, maestra y emprendedora tuvo raíces humildes. “En el dormitorio de niñas de un colegio Presbiteriano,” Eck respondió cuando le pregunté donde había comenzado todo. “Estudiamos pintura y dibujo y el arte de ser una dama educada, lo cual no me interesaba.” En vez de eso, Eck floreció en hervideros de creatividad más liberales que los de sus orígenes, convirtiéndose al final en una escultora. Concentrada en el mobiliario, Eck encontró su pasión en la madera y el metal, exhibiendo en galerías y museos desde Boston hasta Anchorage. Unas cuantas de esas piezas viajaron hasta su casa/estudio en Mérida, y es aquí donde hablamos sobre su vida como una artista.

Iniciaste como una diseñadora textil y luego te trasladaste hacia el mobiliario. ¿Cómo fue que eso sucedió?

©Eck Follen

©Eck Follen

“Inicialmente estudié diseño textil pero crecí frustrada con el medio. Como un capricho tomé una clase de carpintería y mi mente explotó con las posibilidades de lo que podía hacer con la madera y luego el metal. Me di cuenta inmediatamente de que estaba destinada a trabajar en otra dimensión e hice mi MFA en Diseño de Muebles Industriales en la Rhode Island School of Desing.”

“La madera es algo más que un textil y ella me resultaba familiar. Mi madre cosía mientras yo crecí por lo tanto yo entendía los conceptos de diseñar y crear un patrón, y luego hacer que las piezas encajaran.” Ella hace una pausa para acariciar a uno de sus cuatro gatos, el cual está acurrucado sobre la mesa del estudio. “Yo creo que cada cosa que creamos es algo que previamente ya conocemos, en el fondo de nuestras células. Estamos creando algo que existe dentro de nosotros.”

img_9241Su estudio está lleno de bloques de cera encáustica y pilas de pasteles al óleo, en colores que lucen tan bien como para comerlos. Repisas con objetos encontrados comparten espacio con esculturas caprichosas hechas de materiales inesperados. Por aquí, dos esculturas “Calderescas” de muy delgadas clavijas esperan su próxima interacción. Por ahí, filas de cajas de té llenas de envolturas vacías cuentan su propia historia. “Soy una coleccionista de cosas,” admite Eck al notarme viendo las cajas con las envolturas descartadas. “Las he coleccionado por años- mi vida en té,” ella se ríe.

Parece que como artista has trabajado en una variedad de medios. ¿Hay algún común denominador en tu trabajo?

img_0963Yo diría que sí. Tengo una fascinación por la línea, con la idea de que un cambio en la perspectiva puede alterar lo que un objeto es, y por lo tanto uso la línea y figuras lineales para llegar ahí. Una ciudad tridimensional en el suelo se convierte en una fantástica composición lineal desde el aire. Una cubeta de metal aplanada, una vez más se puede convertir en un objeto dimensional en otro medio, todo a través de mi interpretación de la línea.

Y por supuesto, la pregunta que está en la mente de todos… ¿cómo descubriste Mérida?

Mi esposo Charlie, quien es también un artista, quería mudarse a México desde mucho tiempo atrás, pero los lugares que visitamos no encajaban del todo. Creo que el catalizador para mudarnos fue en la fiesta de 60 años de un amigo, en la cual alguien dijo “Simplemente adoro el hecho de que me quedaré sentado aquí 30 años en adelante, mirando hacía el mismo hermoso paisaje”. Ese pensamiento nos sacó de nuestra inercia y entonces nos tomamos en serio la búsqueda de un lugar para vivir en México. A raíz de un viaje que hicimos a Isla Mujeres visitamos Mérida, nos enamoramos del lugar, vendimos todo lo que poseíamos y venimos aquí.

Suena como que el mudarse fue metafóricamente un nuevo lienzo, muy parecido a como abordas tu arte.

©Eck Follen

©Eck Follen

“Muy astuta”, Eck se ríe. “Me he acordado de una amiga, quien ha sido una artista textil durante 50 años, hay una profundidad en su trabajo que sólo 50 años de práctica la pueden dar, y respeto eso inmensamente. Pienso que enloquecería si yo hiciera lo mismo o viviera en el mismo lugar por 50 años, eso simplemente no está en mi naturaleza. Me emociono mucho al aprender nuevos procesos y Mérida definitivamente me ha dado eso.”

“En este punto de mi vida, estoy creando arte para alimentar mi propia curiosidad”, Eck comenta cuando le pregunto acerca de su nueva obra. “Existe una libertad en no tener que aplacar en una galería o preocuparse por poner comida en la mesa”. Ella hace una pausa. “Con eso dicho, igual hay un verdadero reto en no tener parámetros, pero pienso en mí como una científica matemática libre, el estudio es mi laboratorio en donde puedo experimentar, y jugar.” Eck sonríe. “Creo que la gente en el Tour de Estudios se sorprenderá con lo que este año va a ver, y estoy muy emocionada de ser parte de eso.”

No puedo dejar de tocar cosas mientras me muevo alrededor de la habitación, su estudio un obvio lugar de juego y experimentación. “Jugar es una forma de arte subestimada,” me dice Eck, “y una de esas palabras que se ha convertido en algo despectivo. Si tú estás jugando, no estás siendo serio. Mi filosofía es que jugar es cercano a los niños y los niños son cercanos al asombro, y es en el asombro donde puedes descubrir cosas. Vivir en el asombro es un lugar muy placentero para estar, y en esta etapa de mi vida, es donde yo elijo vivir.”

Eck es uno de los 25 artistas que estarán participando en el Tour de Estudios de Arte este año, el sábado 18 de febrero del 2017. Visita Merida English Library para más información sobre los artistas y detalles del tour.

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