Conoce a la artista: Lorraine Toohey

Cuando llegué por primera vez a Mérida, en marzo del 2012, fue solamente para ver el lugar. Estaba vendiendo mi negocio y en busca de un nuevo desafío. Diez días después mi esposo y yo compramos una casa colonial de 100 años de antigüedad en el centro histórico de una ciudad que apenas acababa de conocer ¿suena familiar? Así es como a veces funciona aquí – Mérida te hechiza y “ya está”, has dejado tu antigua vida por una nueva y más brillante. Fue en ese viaje donde me encontré por primera vez con el trabajo de Lorraine Toohey, una ex maestra canadiense quien también había sucumbido ante el encanto de Mérida. Lorraine se ha enamorado de muchas maneras de la ciudad, se mudó desde Vancouver para iniciar una nueva vida aquí en México. Descubrí su pequeña casa y galería a tan solo una cuadra de mi nueva casa, y me gustó muchísimo su trabajo, tanto que me llevé dos piezas de arte conmigo a Calgary. Fue hasta cuando llegué a Mérida seis meses después que en serio pude conocer a Lorraine- artista, budista y alma afín.

¿En dónde estudiaste para convertirte en una artista?

Artist Lorraine Toohey

Artista Lorraine Toohey

Recibí mi BFA de parte de la Universidad de Alberta con una especialización en escultura. Era una estupenda escuela y estudié bajo escultores famosos como Anthony Caro, una figura clave en la escultura contemporánea por medio siglo, y Peter Hide, otro escultor abstracto, nacido en Bretaña, conocido por su trabajo con acero soldado.

Edmonton siempre ha tenido una comunidad artística muy brillante, especialmente en escultura con acero soldado y después de que me gradué, tuve un estudio en el centro por un tiempo. Fue durante esa época cuando fui invitada a un taller impartido por Caro en Londres y otro en NYC antes de que la vida me llevara a conseguir un trabajo de verdad. Yo era en ese entonces una madre soltera con un hijo joven así que regresé a la Universidad para obtener mi título en Educación. Cuando me gradué, no había oportunidades de trabajo así que me mudé a Vancouver donde comencé a enseñar. Yo era la jefa del Departamento de Artes Visuales y Escénicas en una preparatoria y en verdad disfrutaba ese trabajo, hasta que de pronto dejé de hacerlo (se ríe).

Como una madre soltera y maestra de tiempo completo ¿cómo lograbas incluir tu práctica artística?

©Lorraine Toohey

©Lorraine Toohey

No podía pagar un estudio donde trabajar con acero así que la mayor parte del tiempo trabajaba en ambiente del aula, en diferentes medios. Mi trabajo tomó un papel secundario en ese entonces debido a mis compromisos pero trataba de ocupar mis manos en algo.

¿Cuándo te mudaste a Mérida?

Como una maestra solía viajar constantemente en mis dos meses de descanso, vine a aquí por primera vez en el 2001. Varios años después decidí tomar una licencia y renté un pequeño departamento en Mérida. Mi hijo ya había crecido y lo único que yo quería era hacer arte, como mucha gente yo también me enamoré del lugar. Compré esta casa al año siguiente y era un total tugurio, así que regresaba en los veranos y supervisaba el trabajo hasta que llegó al punto en el cual ya me podía mudar.

Cuando nos mudamos por primera vez aquí, nos habían comentado que la comunidad yucateca era un poco cerrada- que es difícil ‘integrarse’ ¿cómo fue eso para ti, siendo una madre soltera, artista y extrajera?

Bueno, en realidad yo no conocía a muchos extranjeros pero en ese entonces conocí a Miguel Ángel Reyes quien era un importante grabador. Él se convirtió en uno de mis primero amigos y me presentó a muchas personas. Incluso yo me comprometí a aprender español ya que puede resultar bastante solitario si no hablas español. Viajé por América del Sur por años, lo cual ayudó. Ser parte de una comunidad artística igual resultó de ayuda. Pero definitivamente, Miguel fue quien me ayudó a abrir puertas y fue muy triste para mí cuando falleció hace algunos años.

¿Cómo has visto tu trabajo evolucionar, y eso tendrá que ver más con el lugar en el que estás viviendo o con el momento en el que estás de tu vida?

©Lorraine Toohey

©Lorraine Toohey

Es más debido al momento en el que estoy de mi vida. En Edmonton, la comunidad de escultores era muy machista lo cual no percibí hasta que estuve lejos de ella. Mi trabajo ahora refleja más mi interés en la naturaleza, en las formas naturales orgánicas, los lugares a los que he viajado y mi propio cuerpo físico y espiritual, y como ellos se relacionan con el mundo. Siempre he considerado la contención como buena idea para trabajar en escultura… ¿nosotros mantenemos el interior dentro o el exterior fuera? Para mí hacemos ambos, y estoy continuando mi exploración en este tema.

Tú practicas el Budismo ¿esto cómo ha influenciado tu trabajo?

Creo que influencía más la manera en la que trabajo que las obras que creo. En el budismo se habla sobre suavizar la necesidad de la simulación exterior, así que paso mucho tiempo a solas y estoy muy cómoda con eso.

Cuando fui a Sri Lanka el año pasado tuve un retiro silencioso de cinco días en las montañas sobre Kandy y fue una hermosa experiencia. Todo se hacía en silencio, lo cual al principio resultaba extraño- algunas veces declinaba y le hablaba al gato. Al mismo tiempo eso era liberador porque de hecho soy un poco tímida cuando estoy en grupo y el no tener que hablar era un alivio.

¿Entonces al final de esos cinco días tuviste uno de esos momentos Elizabeth Gilbert ‘Eat Pray Love’?

Me sentí tan calmada que el largo viaje de regreso en “tuk tuk” a la civilización fue una agresión hacia mis sentidos. Pero como el Budismo trata de enseñarnos, vivir en las montañas no es la meta. Es vivir conscientemente en el valle y visitar la montaña de vez en cuando si es necesario. A veces mi práctica artística es un valle, y a veces es una montaña. Acepto el proceso de crear arte, a veces, difícil y frustrante, y otras emocionante y profundamente satisfactorio, pero todo es necesario y estoy contenta con eso.

Una vez más, la Merida English Library será anfitriona de un tour que incluye alrededor de 25 estudios de artistas nacionales e internacionales en Mérida. Este tour en el que tú eres tu propio guía, el Tour de Estudios de Arte, es una oportunidad única para conocer y platicar con artistas como Lorraine Toohey. Se llevará a cabo el sábado 18 de febrero del 2017. Visita la Merida English Library  para más información sobre los artistas y detalles del tour.

 

 

 

 

 

Meet the Artist: Lorraine Toohey

When I first came to Mérida in March 2012, it was simply to check out the place. I was selling my business and looking for a new challenge. Ten days later my husband and I bought a 100-year old colonial in the Centro Historical district of a city I’d only just met. Sound familiar? That’s how it works here sometimes—Mérida casts her spell and ‘ya está’! You’ve given up your old life for a shiny new one. It was on that trip that I first encountered the work of Lorraine Toohey, a fellow Canadian and former teacher who had also succumbed to Mérida’s charms. Lorraine had fallen in love in more ways than one, and moved from Vancouver to start a new life in Mexico. I discovered her tiny house and gallery only blocks from my new home, and liked her work so much, I took two pieces back to Calgary. It wasn’t until I came to Mérida six months later that I actually met Lorraine—artist, Buddhist and kindred spirit.

Where did you study to become an artist?

Artist Lorraine Toohey

Artist Lorraine Toohey

I received my BFA from the University of Alberta with a major in sculpture. It was a great school and I studied under famous sculptors like Anthony Caro, a key figure in contemporary sculpture for half a century, and Peter Hide, another British-born abstract sculptor known for his works in welded steel.

Edmonton has always had a very vibrant art community, especially in steel sculpture and after I graduated, I had a studio downtown for a while. It was during that time I was invited to a workshop by Caro in the UK and another in NYC before life took over and I had to get a real job. I was now a single mom with a young son so I went back to University to get my degree in Education. When I graduated, there were no jobs so I moved to Vancouver where I started teaching. I was the department head of Visual and Performing Arts at a high school and I really enjoyed that work, until I didn’t (laughs).

As a single mom and full time teacher, how did you fit your artistic practice in?

img_0009_lrI couldn’t afford to rent a steel studio so mostly I worked in the classroom environment, in different mediums. My work took a backstage at that time because of my commitments but I tried to keep my hand in things.

When did you move to Mérida?

As a teacher I often travelled in my two months off and came here for the first time in 2001. Several years later I decided to take a leave of absence and rented a little apartment in Mérida. My son was grown and I just wanted to make art and like many people, fell in love with the place. I bought this house the next year and it was a total dump, so I’d come back in the summers and oversee the work until it got to the point where I could move in.

When we first moved here, we were told the Yucatecan community is quite closed—that it’s hard to ‘break in’. How did you find it as a single woman, an artist, an extranjero?

Well, I certainly didn’t know any other extranjeros but early on I did meet Miguel Angel Reyes who was an important printmaker and artist. He became one of my very first friends and introduced me to many people. I also made a commitment to learn Spanish because it can be really isolating if you don’t speak Spanish. I travelled in South America for years, which helped. Being a part of the art community also helped. But for sure, Miguel was my door opener and I was very sad when he passed away a few years ago.

How have you seen your work evolve, and does it have to do more with the place you’re living in, or the place you are in your life?

Lorraine Toohey

©Lorraine Toohey

It’s more the place I am in my life. In Edmonton, the sculptural community was very macho which I didn’t recognize until I was away from it. My work now is more reflective of my interest in nature, in organic natural forms, the places I’ve travelled to and my own physical and spiritual body and how they relate to the world. Containment has always been an interesting sculptural idea to me…are we keeping the inside in or the outside out? For me it’s both, and I’m continuing to explore this theme.

You’re a practicing Buddhist – how has that influenced your work?

I think it influences more how I work than the work I create. In Buddhism we talk a lot about smoothing over the need for outside stimulation so I spend a lot of time alone and am very comfortable with that.

When I went to Sri Lanka last year I did a 5-day silent retreat in the mountains above Kandy and it was a beautiful experience. Everything was done in silence, which was awkward at first—I’d slip up sometimes and talk to the cat. At the same time it was liberating because I’m actually quite shy in groups and not having to speak to anyone was almost a relief.

So at the end of 5 days did you have one of those Elizabeth Gilbert ‘Eat Pray Love’ moments?

I felt so calm that the tuk tuk and long road back to civilization were almost an assault on my senses. But as Buddhism tries to teach us, living up on the mountain isn’t the goal. It’s living mindfully in the valley and visiting the mountain once in awhile when you need to. Sometimes my artistic practice is a valley, and sometimes it’s a mountain. I accept the process of art-making as, at times, difficult and frustrating and at others, thrilling and deeply satisfying, but it’s all necessary and I’m content with that.

Once again, the Merida English Library will host a one day open studio tour of over 25 national and international artists with studios in Merida. This self-guided Artist Studio Tour takes place on Saturday, February 18th, 2017 and is a unique opportunity to meet and talk to artists like Lorraine Toohey. Visit the Merida English Library  for more information on the artists and details on the tour.

Conoce al Artistas : Irvim Victoria y CM Pliego

Un pequeño voladizo no da suficiente refugio durante la repentina lluvia por la tarde, la cual es muy común en Mérida. Toco la puerta de madera y agito el protector de hierro pero la música de adentro ahoga cualquier intento de ser escuchada. Justo cuando estoy a punto de rendirme, la puerta se abre y una fuerte esencia de solvente y pintura escapa para mezclarse con el pavimento mojado de afuera.

Irvim Al

Artist Irvim Victoria

A veces cuando entro al reino de un artista, me dominan sentimientos de asombro e incredulidad. Asombro hacia lo que estoy por descubrir e incredulidad por la caótica fusión de la vida con el arte. La casa/estudio del pintor mexicano Irvim Victoria es como la selva tropical yucateca que a él tanto lo inspira, hay arte tragándose todas las cosas en su camino. La mesa está camuflada con pintura; una silla ha cambiado su función al volverse una rejilla para ropa de trabajo; y un sofá ha sido sofocado por lienzos.

©Irvim Victoria

©Irvim Victoria

“Acabo de terminar esa serie de paisajes”, dice Irvim mientras admiro las piezas sobre el sofá. “Fue parte de un programa de becas en el cual trabajé por un año. Me llevé mis lienzos a lugares como Celestún y Sisal y trabajé en el sitio. Luego hice otra serie, una interpretación más abstracta de esas pinturas. Ahora estoy haciendo algunos dibujos, e incluso estoy colaborando con mi amigo y artista Juan Pablo en piezas de gran tamaño… me gusta trabajar a lo grande”, él sonríe.

Nos encaminamos a la parte trasera del estudio, donde el artista Carlos Pliego está pintando. Esta parte del estudio está llena de luz, con techos lo suficientemente grandes como para acomodar los lienzos de gran tamaño que Irvim prefiere. Pliego tiene su propio estudio pero ellos se juntan unas cuantas veces durante la semana para pasar el rato y pintar.

¿Dónde se conocieron?

CM (Carlos) Pliego

CM (Carlos) Pliego

“Nos conocimos en el ESAY (Escuela Superior de Artes de Yucatán) aquí en Mérida, los dos estábamos estudiando pintura,” Irvim responde de primero. “Sí, pero yo me salí,” Pliego admite. “Eso no era para mí, decepcionantemente para mi madre. Ella pensaba que yo necesitaba un pedazo de papel para ser un pintor pero yo sabía que eso no era verdad. Así que trabajé mucho e hice muchas pinturas que vendí en las calles y en mi casa”.

©CM Pliego

©CM Pliego

“Yo comencé a pintar en madera que encontraba ya que no tenía dinero pero poco a poco, con ayuda de personas como Gerardo Gamboa en la Galería La Eskalera, comencé a vender más de mis obras. A partir de ahí, ya era capaz de comprar lienzos y eventualmente encontré un estudio en el cual podía vivir y trabajar.”

¿Y qué hay de ti Irvim, cuál fe tu primer “break”?

“Pliego”, dice Irvim. “Yo vivía en un departamento muy pequeño cerca del mercado y no tenía algún cuarto en el cual pudiera pintar. Pliego acababa de rentar un gran espacio con su novia y me preguntó si quería compartirlo con él, lo cual por su puesto yo quería. Yo estaba terminando una pieza para entrar en el Bienal de Yucatán cuando conocí a una pareja de Santa Fe que vino a ver a Pliego. Ellos se enamoraron de mi pintura y la compraron”. Él se pausa por un momento antes de continuar. “La otra cosa importante para mí fue tener la posibilidad de exhibir en el MACAY (Museo Fernando García Ponce) siendo un estudiante. El MACAY tiene una importante relación con el ESAY que proporciona a muchos de los estudiantes la oportunidad de mostrar su trabajo de una manera profesional. Mi trabajo fue muy bien recibido y yo estaba agradecido por la oportunidad.

©Irvim Victoria

©Irvim Victoria

Irvim y Pliego tienen una diferencia radical en su estilo de pintar pero es claro que ambos comparten un respeto mutuo hacia sus trabajos. Les pregunto a ambos sobre qué es lo que más admiran acerca del otro como artista.

“Yo aprecio sus trazos sueltos y libres, su crudeza,” dice Irvim. “En general, las pinturas de Pliego tienen un sentimiento de ferocidad o libertad…”

“Para mí” Pliego interrumpe, “el acto de poner pintura sobre un lienzo es muy físico y aun así, a veces es muy sensible y suave por lo tanto tengo que aprender a controlarme”. El hace una pausa, como si estuviera midiendo la seriedad de la pregunta. “Irvim y yo comenzamos a trabajar juntos teóricamente, y luego llegamos a un punto donde yo esperaría a ver qué es lo que él está haciendo. Él es como un científico, siempre experimentando con las cosas, y él me inspira… tenemos una reciprocidad”, el añade, batallando con la palabra en Inglés pero yo sé exactamente a lo que se refiere.

img_9327Esta es la primera vez que Irvim y Pliego estarán participando en el Tour de Estudios de Arte aquí en Mérida, y como estarán colaborando, yo les pregunto si considerarían pintar “en vivo” ese día. “Absolutamente,” Pliego sonríe, “¡pintar es una fiesta!”

Una vez más, la Merida English Library será anfitriona de un tour de alrededor de 25 estudios de artistas nacionales e internacionales en Mérida. Este tour en el que tú eres tu propio guía, el Tour de Estudios de Arte, es una oportunidad única para conocer y platicar con los artistas, y se llevará a cabo el sábado 18 de febrero del 2017. Visita la Merida English Library  para más información sobre los artistas y detalles del tour.

 

 

 

 

Meet the Artists: Irvim Victoria and CM Pliego

A tiny overhang gives no shelter from the sudden afternoon rain so common in Mérida. I pound on the wooden door and rattle the iron protector but the music inside drowns out any attempts to be heard. Just as I’m about to give up, the door swings open and a sharp scent of solvent and paint escapes to mingle with the wet pavement outside.

Irvim Al

Artist Irvim Victoria

Sometimes when I enter the realm of an artist, I’m overcome by a sense of wonder—and incredulity. Wonder at what I’m about to discover and incredulity at the chaotic fusion of life meets art. The studio/home of Mexican painter Irvim Victoria is like the Yucatán rainforest that so inspires him, with art swallowing up everything in its path. The table is camouflaged by paint; a chair is re-purposed as a trellis for work clothes; a couch is smothered in canvasses.

©Irvim Victoria

©Irvim Victoria

“I just finished that series of landscapes”, Irvim says as I admire the pieces on the couch. “It was part of a grant program that I worked on for a year. I took my canvasses to places like Celestún and Sisal and worked on site. I then did another series, a more abstract interpretation of those paintings. Now I’m doing some drawing, and also collaborating with my friend and artist Juan Pablo on large pieces…I like to work big”, he smiles.

We make our way to the back of the studio, where artist Carlos Pliego is painting. This part of the studio is full of light, with ceilings tall enough to accommodate the large canvasses Irvim prefers. Pliego has his own studio but they get together a few times a week to hang out and paint.

Where did you two meet?

CM (Carlos) Pliego

CM (Carlos) Pliego

“We met at ESAY (Escuela Superior de Artes de Yucatán) here in Mérida, where we both studied painting,” Irvim answers first. “Ya, but I dropped out,” Pliego admits. “It wasn’t for me, much to my mothers disappointment. She thought I needed a piece of paper to be a painter but I knew that wasn’t true. So I worked hard and made many paintings that I sold in the streets and at my house.”

©CM Pliego

©CM Pliego

“I began painting on found wood because I had no money but slowly, with help from people like Gerardo Gamboa at Galería La Eskalera, I started to sell more of my work. From there, I was able to buy canvases and eventually found a studio I could live and work in.”

And what about you Irvim, what was your first ‘break’?

“Pliego,” Irvim says. “I was living in a tiny apartment near the market and had no room to paint. Pliego had just rented a big space with his girlfriend and asked if I wanted to share it with him, which of course I did. I was finishing a piece to enter in the Bienal de Yucatán when I met a couple from Santa Fe who came to see Pliego. They loved my painting and bought it.” He pauses for a moment before continuing. “The other important thing for me was being able to exhibit at the MACAY (Museo Fernando García Ponce) as a student. The MACAY has an important relationship with ESAY, that provides many of the students a chance to show their work in a professional manner. My work was very well received and I was grateful for that opportunity.

©Irvim Victoria

©Irvim Victoria

Irvim and Pliego have radically different painting styles but it’s clear they share a mutual respect for each other’s work. I ask them both what it is they admire most about the other as artists.

“I appreciate his loose and free strokes, his rawness,” Irvim says. “As a whole, Pliego’s paintings have a sense of wildness or freedom…”

“For me,” Pliego interrupts, “the act of putting paint on canvas is very physical and yet sometimes, it’s very tender and soft so I have to learn to control myself.” He pauses, as if weighing the seriousness of the question. “Irvim and I started working together theoretically, and then we got to a point where I would wait to see what he was doing. He’s like a scientist, always experimenting with things, and he inspires me…we have a reciprocity”, he adds, struggling with the word in English but I know exactly what he means.

img_9327This is the first time Irvim and Pliego will be taking part in the Artist Studio Tour here in Mérida, and since they’ll be collaborating, I ask if they might consider painting ‘live’ that day. “Absolutely,” Pliego grins, “painting is a party!”

Once again, the Merida English Library will host a one day open studio tour of over 25 national and international artists with studios in Merida. This self-guided Artist Studio Tour is a unique opportunity to meet and talk to the artists, and takes place on Saturday, February 18th, 2017. Visit the Merida English Library  for more information on the artists and details on the tour.

Vivir en el asombro: Artista Eck Follen

Es un largo camino desde Jackson Mississippi hasta Mérida, México, la ciudad “del sur” que Eck Follen ahora llama hogar. Su carrera como artista, maestra y emprendedora tuvo raíces humildes. “En el dormitorio de niñas de un colegio Presbiteriano,” Eck respondió cuando le pregunté donde había comenzado todo. “Estudiamos pintura y dibujo y el arte de ser una dama educada, lo cual no me interesaba.” En vez de eso, Eck floreció en hervideros de creatividad más liberales que los de sus orígenes, convirtiéndose al final en una escultora. Concentrada en el mobiliario, Eck encontró su pasión en la madera y el metal, exhibiendo en galerías y museos desde Boston hasta Anchorage. Unas cuantas de esas piezas viajaron hasta su casa/estudio en Mérida, y es aquí donde hablamos sobre su vida como una artista.

Iniciaste como una diseñadora textil y luego te trasladaste hacia el mobiliario. ¿Cómo fue que eso sucedió?

©Eck Follen

©Eck Follen

“Inicialmente estudié diseño textil pero crecí frustrada con el medio. Como un capricho tomé una clase de carpintería y mi mente explotó con las posibilidades de lo que podía hacer con la madera y luego el metal. Me di cuenta inmediatamente de que estaba destinada a trabajar en otra dimensión e hice mi MFA en Diseño de Muebles Industriales en la Rhode Island School of Desing.”

“La madera es algo más que un textil y ella me resultaba familiar. Mi madre cosía mientras yo crecí por lo tanto yo entendía los conceptos de diseñar y crear un patrón, y luego hacer que las piezas encajaran.” Ella hace una pausa para acariciar a uno de sus cuatro gatos, el cual está acurrucado sobre la mesa del estudio. “Yo creo que cada cosa que creamos es algo que previamente ya conocemos, en el fondo de nuestras células. Estamos creando algo que existe dentro de nosotros.”

img_9241Su estudio está lleno de bloques de cera encáustica y pilas de pasteles al óleo, en colores que lucen tan bien como para comerlos. Repisas con objetos encontrados comparten espacio con esculturas caprichosas hechas de materiales inesperados. Por aquí, dos esculturas “Calderescas” de muy delgadas clavijas esperan su próxima interacción. Por ahí, filas de cajas de té llenas de envolturas vacías cuentan su propia historia. “Soy una coleccionista de cosas,” admite Eck al notarme viendo las cajas con las envolturas descartadas. “Las he coleccionado por años- mi vida en té,” ella se ríe.

Parece que como artista has trabajado en una variedad de medios. ¿Hay algún común denominador en tu trabajo?

img_0963Yo diría que sí. Tengo una fascinación por la línea, con la idea de que un cambio en la perspectiva puede alterar lo que un objeto es, y por lo tanto uso la línea y figuras lineales para llegar ahí. Una ciudad tridimensional en el suelo se convierte en una fantástica composición lineal desde el aire. Una cubeta de metal aplanada, una vez más se puede convertir en un objeto dimensional en otro medio, todo a través de mi interpretación de la línea.

Y por supuesto, la pregunta que está en la mente de todos… ¿cómo descubriste Mérida?

Mi esposo Charlie, quien es también un artista, quería mudarse a México desde mucho tiempo atrás, pero los lugares que visitamos no encajaban del todo. Creo que el catalizador para mudarnos fue en la fiesta de 60 años de un amigo, en la cual alguien dijo “Simplemente adoro el hecho de que me quedaré sentado aquí 30 años en adelante, mirando hacía el mismo hermoso paisaje”. Ese pensamiento nos sacó de nuestra inercia y entonces nos tomamos en serio la búsqueda de un lugar para vivir en México. A raíz de un viaje que hicimos a Isla Mujeres visitamos Mérida, nos enamoramos del lugar, vendimos todo lo que poseíamos y venimos aquí.

Suena como que el mudarse fue metafóricamente un nuevo lienzo, muy parecido a como abordas tu arte.

©Eck Follen

©Eck Follen

“Muy astuta”, Eck se ríe. “Me he acordado de una amiga, quien ha sido una artista textil durante 50 años, hay una profundidad en su trabajo que sólo 50 años de práctica la pueden dar, y respeto eso inmensamente. Pienso que enloquecería si yo hiciera lo mismo o viviera en el mismo lugar por 50 años, eso simplemente no está en mi naturaleza. Me emociono mucho al aprender nuevos procesos y Mérida definitivamente me ha dado eso.”

“En este punto de mi vida, estoy creando arte para alimentar mi propia curiosidad”, Eck comenta cuando le pregunto acerca de su nueva obra. “Existe una libertad en no tener que aplacar en una galería o preocuparse por poner comida en la mesa”. Ella hace una pausa. “Con eso dicho, igual hay un verdadero reto en no tener parámetros, pero pienso en mí como una científica matemática libre, el estudio es mi laboratorio en donde puedo experimentar, y jugar.” Eck sonríe. “Creo que la gente en el Tour de Estudios se sorprenderá con lo que este año va a ver, y estoy muy emocionada de ser parte de eso.”

No puedo dejar de tocar cosas mientras me muevo alrededor de la habitación, su estudio un obvio lugar de juego y experimentación. “Jugar es una forma de arte subestimada,” me dice Eck, “y una de esas palabras que se ha convertido en algo despectivo. Si tú estás jugando, no estás siendo serio. Mi filosofía es que jugar es cercano a los niños y los niños son cercanos al asombro, y es en el asombro donde puedes descubrir cosas. Vivir en el asombro es un lugar muy placentero para estar, y en esta etapa de mi vida, es donde yo elijo vivir.”

Eck es uno de los 25 artistas que estarán participando en el Tour de Estudios de Arte este año, el sábado 18 de febrero del 2017. Visita Merida English Library para más información sobre los artistas y detalles del tour.

Living in Wonderment: Artist Eck Follen

It’s a long way from Jackson Mississippi to Mérida Mexico, the ‘southern’ city Eck Follen now calls home. Her career as an artist, teacher and entrepreneur had humble roots. “In the girls dorm of a Presbyterian college”, Eck shared when I asked her where it all started. “We studied painting and drawing and polite lady art, which I had no interest in.” Instead, Eck flourished in hotbeds of creativity more liberal than her origins, ultimately becoming a sculptor. With furniture as her focus, Eck found her passion in wood and metal, exhibiting in galleries and museums from Boston to Anchorage. A few of those pieces travelled to her home/studio in Mérida, and it’s here we talked about her life as an artist.

You started out as a textile designer and then moved to furniture. How did that happen?

©Eck Follen

©Eck Follen

“I initially studied textile design but grew frustrated with the medium. On a whim I took a woodworking class and my mind exploded with the possibilities of what I could do with wood, and then metal. I realized immediately I was meant to work in another dimension and did my MFA in Industrial/Furniture Design at Rhode Island School of Design.

Wood is very much like a textile and it felt familiar to me. My mom sewed when I was growing up so I understood the concepts of designing and creating a pattern, and then fitting the pieces together.” She pauses to stroke one of her four cats, curled up on the studio table. “I believe that everything we create is something we already know, deep down in our cells. We are creating what already exists inside us.”

img_9241Her studio is filled with blocks of encaustic wax and stacks of oil pastels, in colours that look good enough to eat. Shelves of found objects share space with whimsical sculptures made of unexpected materials. Over here, two Calderesque sculptures of ultra thin dowelling await their next iteration. Over there, rows of tea boxes stuffed with empty wrappers tell a story all their own. “I’m a collector of stuff,” Eck admits as she sees me eying the boxes of discarded wrappers. “I’ve been collecting those for years—my life in tea,” she laughs.

You seem to have worked in a variety of mediums as an artist. Is there a common denominator in your work?

img_0963“I would say yes. I have a fascination with line—with the idea that a change in perspective can alter what an object is, and I use line and linear shapes to get there. A three dimensional city on the ground becomes a fantastical linear composition from the air. A flattened metal bucket once again becomes a dimensional object in another medium, all through my interpretation of line.”

And of course the question on everyone’s mind…how did you find Mérida?

“My husband Charlie, who is also an artist, wanted to move to Mexico for a long time but the places we visited didn’t really fit. I think the catalyst was a friend’s 60th birthday party where someone said, “I just love that I’m going to be sitting here 30 years from now, looking at this same beautiful landscape.” That thought kind of jolted us out of our inertia and we became serious about finding a place to live in Mexico. After a trip to Isla Mujeres we visited Mérida, fell in love with the place, sold everything we owned and came here.”

Sounds like the move was metaphorically a new canvas, much like how you approach your art.

©Eck Follen

©Eck Follen

“Very astute,” Eck laughs. “I’m reminded of a friend who’s been a tapestry weaver for 50 years—there is a depth to her work that only 50 years of practice can give and I respect that immensely. I think I would go mad if I did the same thing or lived in the same place for 50 years, it’s just not in my nature. I get juiced up by learning new processes and Mérida has definitely given me that.”

“At this point in my life, I’m creating art to feed my own curiosity,” Eck says when I ask about her new work. “There’s a freedom in not having to placate a gallery or worry about putting food on the table.” She pauses. “That said, there is also a real challenge in having no parameters, but as I think of myself as a math-free scientist, the studio is my lab where I get to experiment, and play.” Eck smiles. “I think people on the studio tour will be surprised by what they see this year, and I’m excited to be a part of it again.”

I can’t stop touching things as I move around the room, her studio an obvious place of play and experimentation. “Play is an underrated art form,” Eck tells me, “and one of those words that has become derogatory, as in ‘if you’re just playing, you’re not really serious’. My philosophy is that play is close to child-like and child-like is close to wonder, and wonder is where you discover things. Living in wonderment is a very pleasant state to be, and at this stage of my life, it’s where I choose to live.”

Eck is one of over 25 artists featured on the 2017 Merida Artist Studio Tour on Saturday, February 18th. Visit the Merida English Library for more information on the artists and details on the tour.

Mujer en llamas : Marcela Díaz

One of my favourite interviews, with renowned Yucatan artist Marcela Díaz, is now in español. Much gratitude to a dear friend and fellow writer, for all his assistance with the poetic translation.

Una mujer solitaria se para al borde, mirando hacia al abismo de su propia vida. La noche es confidencial, únicamente con las estrellas como testigos. Ella, cuidadosamente abre una caja de fósforos que ha estado sosteniendo en sus manos las últimas horas. Toma su último sorbo de vino, que ha sido su compañero y fortificación en esta noche oscura y quieta. Después, enciende el fosforo y observa como su mundo se sume en las llamas.

©Marcela Diaz

©Marcela Diaz

Marcela Díaz fue criada en Monterrey, México. Cuando su padre murió repentinamente a la edad de 38 años, ella junto con su madre joven y sus seis hermanos y hermanas regresaron a sus raíces, a Mérida. “Yo tenía tan solo ocho años cuando perdí a mi padre”, Marcela me compartió, “y de alguna forma también perdí a mi madre. Ella estaba siempre en el hogar, pero después de la muerte de mi padre, ella tuvo que dedicarse al trabajo para mantenernos – nosotros nos mudamos de una vida con mi padre a una sin él, y eso fue un poco aterrador para todos nosotros.”

Es difícil imaginar a Marcela asustada por cualquier cosa – ella encarna una ferocidad y fuerza que hacen contraste con su suave voz y escasa estatura. Marcela toma asiento enfrente de mi, con un nuevo corte de cabello estilo pixie, haciéndola parecer mucho más joven de sus 53 años. Como el fénix, Marcela se ha alzado entre las cenizas de una vida marcada por el dolor y pérdidas. Ella se ha despejado de todos los escombros de su alma, y canalizado su pasión y convicción en una sola cosa que trasciende toda pérdida – su obra.

Es la obra lo que nos conecta. Sus esculturas masivas hechas de cuerda de henequén o algodón son algo que nunca he visto. Las cruces claveteadas con cactus, las cuerdas y nudos enroscados como si fueran cuerpos en la muerte y la vida, los vestidos elevados sobre mi cabeza; todos son hermosos y dominantes, y al ver todo esto me encontré determinada a conocer a la artista responsable de inspirar mi propia alma.

Como un centinela, la mujer se erige como una guardiana mientras las llamas devastan la sangre de su vida y su dolor. Sudor y lágrimas, junto con cientos de días de soledad son ahora una pira funeraria de ira y auto-odio. Ella respira el olor acre del ardiente henequén, sin sentir ninguna clase de remordimiento sobre lo que ha hecho. Esta es su penitencia, su cruz que tiene que cargar. Su amado ya no camina en la tierra y es la fosa ardiente que la liberará de su manto de vergüenza.

Marcela DiazMarcela Díaz se convirtió en un artista cuando ya era una mujer madura – tenía 43 años cuando tuvo su primera exhibición. Tuve curiosidad sobre cuál fue el catalizador de su dramática transición de esposa y madre a una artista obsesionada, y le pregunté como sucedió esto. “Cuando llevé a mi hijo mayor a la universidad en los Estados Unidos, me la pasé llorando en el avión todo el camino volviendo a casa”, Marcela compartió. Se puso silenciosa mientras vivía nuevamente este momento en su mente, todavía muy vivo aunque ya ha pasado una década desde eso.” Era como si pudiera ver mi vida enfrente de mí – una vida llena de perdida. Pude ver que iba a perder a mis próximos tres hijos al mundo, justo como me paso con el primogénito, pero aun más importante, pude ver que también yo iba a perderme a mí misma.

El dolor de esos momentos estaba grabado en el rostro de Marcela, y yo esperé calmadamente mientras ella se compuso. “Aunque fui criada por padres estrictamente católicos, no soy un católico practicante. No voy a misa o confieso mis pecados. Sin embargo, converso con Dios a diario y creo en la divina providencia. Han habido muchos lugares en mi vida donde no pude observar más allá de mi dolor y en cada uno de estos lugares, un regalo se me fue otorgado que solo puedo interpretar como una especie de milagro”.

Yo estaba impactada con la abertura y generosidad que Marcela tenía conmigo, dada nuestra amistad apenas iniciaba. Le pregunte acerca de estos “regalos”, esos momentos de divina providencia, y como la han moldeado como persona y como artista.

“Gerda Gruber fue uno de mis regalos”, Marcela ríe. “Tenía 39 años cuando vi una publicidad en el periódico que decía que Gerda estaba aceptando a una estudiante más en sus cursos de residencia de escultura de 3 años. Todavía estaba en una profunda melancolía que parecía no tener fin, y la llamada a artistas de Gerda despertó mi alma. No era una artista y nunca lo había sido, pero sabía con cada fibra de mí ser que esto es lo que fuí destinada a hacer. Obviamente Gerda también creía esto – ella acepto mi apasionada petición y tres años más tarde, encontré mi voz como artista.

Un pequeño y persistente sonido interrumpe el ensueño de la mujer y por un instante, se pregunta dónde está. El sonido continúa, luego se detiene, y una voz susurra en su oído, “Hermanita, preciosa, tu sobrina está llamando desde Francia”. La mujer se vuelve para ver a su hermana de pie a su lado – parece que su hermana está siempre al lado de ella – La mujer toma el teléfono y escucha la voz lejana de su sobrina. “Tía, lo vi, vi a tío en un sueño hermoso. El estaba sentado en una silla, mirando tu exposición, toda tu obra, y estaba sonriendo. Me contó lo orgulloso que está de ti, lo muy muy orgulloso que está de ti. Él era todo tan real que sentí que hasta podía tocarlo”.

©Marcela Diaz

©Marcela Diaz

Le pregunté a Marcela sobre todas las cruces presentes en su obra, un símbolo obvio, pensé, dada su crianza religiosa. “Mis cruces no son símbolos de cristianismo – mis cruces son símbolos del hombre y de la mujer,” ella asevero. “Estas pueden acostarse en abyecta desesperación, estas pueden pararse fuertemente con los brazos tirados de par en par como si estuviesen diciendo “aquí estoy, abrace a quien soy”. O podrían liberar sus espinas de ira hacia el mundo, porque guardar esa ira adentro es igual a morir.”

Blog_1X4A4744¿Y los vestidos? “los vestidos son bellos”, ella afirmo, “pero son mucho más que eso. Los vestidos son como ‘artificios’, máscaras que usamos como mujeres, con los papeles que desempeñamos o somos forzadas a realizar. Estas representan los confines de una sociedad preocupada por la percepción y lo apropiado. Representan la fuerza y la individualidad inherente a en nosotros mismos, pero que frecuentemente no se ve ni se abraza. Son la muestra de la Doña, la Esposa, la Niña, la Madre, la Puta, la Mestiza, la Yucateca.” Cuando pregunte acerca del henequén en sí no hubo titubeos. “Henequén es Yucatán, Yucatán es el henequén, y por lo tanto, yo también soy el henequén. El henequén lleva consigo una gran historia de extrema riqueza y pobreza, fuerza y fragilidad, belleza y dolor”. Descubrí mi identidad en el henequén, hallé un sentido de pertenencia, encontré a Marcela.

La mujer se para en el borde del fuego ardiente, observando cómo los retazos de su obra se cuelgan en el cielo como si fueran polvo de estrellas. Su cuerpo en una vara de adivinación, volviendo a las fuentes de su angustia como si dijera, “esto también, es la fuente de tu despertar.” Con una claridad que nunca había conocido, ella comprende que este no es el fin del trabajo de la vida, es tan solo el comienzo. Y es su amado quien la ha liberado.